Liderazgo femenino, liderazgo silencioso


Publicado el 08/03/2021, en Actualidad. Sin comentarios

Liderazgo femenino, liderazgo silencioso

Un año más, los deberes sin hacer. Llega el 8 de marzo de 2021 y por desgracia, tenemos que seguir celebrando el Día Internacional de la Mujer desde la desigualdad en las oportunidades, en los salarios, en la forma de enfrentar la vida, en la conciliación, en los techos de cristal y desde un costumbrismo lejano a la igualdad.

2020 ha sido un año especialmente difícil para la igualdad de las mujeres. Ha sido un año en el que la COVID-19 ha destruido empleo, ha acrecentado las desigualdades, ha sometido a muchas mujeres a situaciones límite difícilmente superables. Pero también, 2020, ha puesto en valor el trabajo de miles y miles de mujeres, las enfermeras, que han dado un paso adelante para luchar contra la pandemia en todos los lugares del mundo. Mujeres que han demostrado su ingenio para multiplicar recursos, organizar respuestas sanitarias y humanas en un sistema sanitario desbordado, mujeres solidarias con el dolor ajeno, con la presión social, con el desánimo generalizado y el miedo que se está sufriendo. Mujeres, al fin y al cabo, que de manera silenciosa, han cogido la bandera y han sido el baluarte al que seguir para hacer frente a este enemigo invisible que ha arrasado miles de vidas.

Reconocer el trabajo de los millones de mujeres enfermeras en el mundo no significa que menospreciemos el trabajo de nuestros compañeros hombres, todo lo contrario, como colectivo hemos sido capaces de demostrar el compromiso inquebrantable que como profesionales enfermeros tenemos con la sociedad, con las personas, pero sí que está claro que somos más del 80% mujeres, aquí en España y en el resto del mundo, y que a la hora de luchar contra la covid lo hemos hecho con ellos desde la igualdad: igualdad en riesgos, igualdad en esfuerzo, igualdad en sacrificio, igualdad en dolor, igualdad en compromiso…

Enfermería somos un colectivo que demostramos, día a día, que la igualdad es posible y que no supone amenazas, menosprecios ni distinciones, demostramos con nuestro trabajo y responsabilidad que lo primero es luchar contra el enemigo común, contra la amenaza invisible, y ganar la batalla. Lo conseguiremos.

Por desgracia la situación es totalmente distinta en otros ámbitos y es por ello que hoy, Día Internacional de la Mujer, en un año especialmente complicado, no podemos dejar de mandar, de manera virtual, un fuerte abrazo a los millones de mujeres que en materia de igualdad están peor que nosotras, a todas las que desde su ámbito también han dado un paso al frente para luchar contra la pandemia, a todas las que nos hacen los días y la vida más sencilla con su trabajo y muy especialmente a todas las que han sido capaces en la pandemia de mantener a su familia sufriendo situaciones que ninguna mujer, ninguna persona, debería vivir nunca.

Quiero seguir creyendo en un mundo en igualdad, donde las capacidades no se miren en función del género, donde las mujeres no tengan necesidad de romper ningún techo y donde la sociedad valore adecuadamente la capacidad de liderazgo de la mujer en el ámbito que corresponda. Y quiero vivir en un mundo en el que, para poder luchar por un puesto de trabajo, por un objetivo, se deje de mirar el género de la persona. Por ello, y en lo que yo pueda, como mujer, como enfermera, seguiré trabajando para que el día ocho de marzo no sea una reivindicación sino la celebración de un logro conseguido.





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