Ahora o nunca


Publicado el 21/02/2020, en Actualidad. Sin comentarios

Ahora o nunca

Sin darnos cuenta febrero se nos acaba y 2020, nuestro año, avanza a paso rápido con la sensación de que será un año como cualquier otro y en realidad no es así.

Que la OMS haya declarado 2020 como el año de la Enfermera y la Matrona es una oportunidad de oro de la que no debemos desperdiciar ni un solo día para que la sociedad nos conozca, nos valore y sea más consciente de lo que nosotras como enfermeras podemos aportar para el mantenimiento de su salud y su cuidado en la enfermedad y la recuperación.

La OMS ya ha puesto su grano de arena; la duna, el desierto, ya es cosa nuestra. Nuestra es la responsabilidad de reivindicar lo que hacemos y cómo lo hacemos, nuestra es la responsabilidad, con nuestro trabajo, de hacernos ver más allá de nuestra jornada laboral en los hospitales o los centros de salud. Porque las enfermeras somos necesarias en muchos más ámbitos, porque las enfermeras debemos estar donde estén las personas.

Estamos ante una profesión en la que, cuando hablas con la gente, se nos llena la boca al decir “soy enfermera” pero que a la vez nos diluimos no valorando en su justa medida la aportación que hacemos a la salud de las personas. Restamos valor a lo que hacemos porque para nosotros es normal y nos vendemos fatal.

Cuidar de las personas y su salud “nos sale solo” y restamos valor a lo que nuestras acciones como enfermeras suponen para el bienestar de las personas. Es hora de cambiar eso. No de dejar de cuidar y de que nos salga solo pero sí de quitar valor a nuestras acciones, a lo que implica para las personas, y para nosotras como enfermeras, cuidar de los demás.

Es el momento de visibilizar, de mostrar a nuestra sociedad lo que valen nuestros cuidados, lo que suponen en el bienestar de las personas y lo que a nosotros, como enfermeras, nos afecta cuidar de ellas.

Porque cuidar de las personas, sanas y enfermas, a lo largo de toda su vida, supone vivir cada día con las situaciones más adversas del ser humano, supone enfrentarse al dolor, a la desesperación y en ocasiones la muerte y al minuto siguiente poner una sonrisa, porque cada persona es única y merece lo mejor que podamos ofrecer. Y eso, afecta y hace mella en nuestra salud.

No conozco ninguna enfermera que no se lleve el trabajo a casa. De una u otra manera las personas a las que cuidamos en nuestro trabajo nos acompañan al acabar nuestra jornada porque ese “soy enfermera” lo vivimos como parte de nuestro ser, de nosotras mismas.

¿Por qué entonces la sociedad no nos conoce? ¿Por qué más allá de poner inyecciones o “hacer lo que manda el médico” no sabe la gente definir lo que es una enfermera?

Siempre he pensado que parte de nuestro trabajo es hacernos ver como somos en realidad, profesionales formadas para cuidar la salud de nuestra sociedad. ¿Vocación? Sí, por supuesto, sin ella no seríamos capaces de asumir el coste y desgaste que para nosotros tiene nuestra profesión, pero sobre todo somos profesionales, con un mínimo de tres años de formación universitaria, que no actúan porque sí sino en base a un conocimiento científico.

Mostrarlo a la sociedad en su conjunto es lo que este año, con la declaración de la OMS como marco referencial, nos da una oportunidad única para reivindicar nuestra aportación en todos los ámbitos (hospitales, centros de salud, colegios, centros deportivos, residencias de ancianos, servicios de urgencias, comedores sociales,…) a la población, una población cada vez más envejecida que necesita más que nunca nuestros cuidados profesionales.

Si no somos capaces de hacerlo este año 2020, nuestro año, dudo que lo hagamos nunca. Es nuestro año, es nuestra oportunidad. ¡Ahora o nunca!





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