Enfermería puede y debe marcar la diferencia


Publicado el 09/05/2018, en Pacientes. Sin comentarios

Mi nombre es Adrián Sarria, soy paciente de Síndrome de Intestino Irritable o más conocido por todos como Colon Irritable.

Desde siempre he vivido con molestias que han afectado a mi día a día hasta que, estando en la universidad estudiando Enfermería, me lo diagnosticaron. Era consciente de que el Colon Irritable podía afectar tanto a nivel social como laboral pero en mi caso, como enfermero, los desajustes han sido más frecuentes debido a las condiciones laborales que nuestra profesión padece y en ocasiones no es nada fácil gestionarlo.

Adrián Sarria, enfermero y paciente

La figura de la enfermera aparecía puntualmente en el proceso de mi enfermedad cuando necesitaba realizarme algunas pruebas, pero tuve un mayor contacto con ella cuando tuvimos que indagar más profundamente en la posibilidad de intolerancias alimentarias.

Tras diferentes pruebas, la enfermera era la encargada de, una vez procesados los resultados, establecer un plan de nutrición acorde con mi situación. Por estas fechas yo ya trabajaba de enfermero y era consciente de nuestras capacidades en una situación como esta.

Reconozco que no tengo un buen sabor de boca de cómo se gestionó esa consulta, me comunicaron la noticia de que, debido a mis intolerancias, tenía que reducir mi dieta a simplemente dos alimentos pero me lo dijeron como si fuera algo sin importancia, una noticia más. Salí de esa consulta algo inquieto, insatisfecho y viéndome en la necesidad de decirme a mí mismo “ya me encargo yo de mi enfermedad”, pasé, a la fuerza y por voluntad propia, de ser un paciente a ser un paciente activo.

Esto hizo que analizara la situación y buscara el motivo de ese sentimiento tan agridulce que me llevé. Las enfermeras podemos marcar la diferencia, hay que recordar y ser conscientes de que en las consultas no se da “una noticia más” se da “LA NOTICIA”, es decir, para el paciente puede ser LA noticia del día, del mes, del año o incluso de su vida y ahí es dónde nosotras, como enfermeras, debemos acompañar, entender y facilitar, dentro de las posibilidades, la nueva etapa que la persona tiene que afrontar.

El ser paciente y enfermero puede ser una ventaja y una desventaja, desventaja porque sin quererlo eres más crítico,  pero una ventaja ya que esto permite tratar a los demás pacientes como tú esperas ser tratado.

Debo decir que, gracias a las redes, estoy conociendo compañeros enfermeros que están centrándose en especializarse en este tipo de enfermedades. Están actuando como acompañantes en el proceso de enfermedad  y sobre todo predican con el ejemplo de enfermera que todo paciente esperamos, una enfermera cercana, que nos escuche y nos haga partícipe en la toma de decisiones.

Pero aún así, por desgracia, hay mucho que cambiar, a nivel institucional está claro que es difícil pero en lo referente al trato persona con persona es necesario no olvidar que los pacientes somos personas y queremos ser tratados como tales. Las enfermeras siempre lo hemos tenido claro pero debemos seguir predicando con ello y transmitirlo a las demás generaciones.





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